5 argumentos para pensar que Peña Nieto se equivoca al promover el “matrimonio” homosexual

En un arranque de “progresismo”, el Presidente Enrique Peña Nieto, decidió enviar una iniciativa de reformas al artículo 4º constitucional para garantizar el acceso al matrimonio a personas del mismo sexo.  En tiempos en que uno de cada dos mexicanos vive en pobreza, en los que la pobreza laboral y multidimensional crece a ritmo peligroso; en tiempos en que la violencia sigue desbordándose en los rincones del País, y la violencia infantil se disparó un 50% de 2014 a 2015, según datos del mismo DIF nacional, se esperarían decisiones políticas y anuncios en otros sentidos, que tengan la audacia de llevar a la Nación por mejores derroteros, pero no, no ha sido así, se han privilegiado otros temas. Creo que hay razones de sobra para argumentar que el ejecutivo se equivoca, baste con pensar en las siguientes cinco:

  1. Porque responde a una decisión de “cálculo político” 

Los números dicen que la aceptación del Presidente es la más baja de un mandatario en la historia moderna de México. El último sondeo trimestral hecho por la encuestadora Buen Día & Laredo para el diario “El Universal”, indica que su aceptación retrocedió 10 puntos, de 42 a 32. En cambió su desaprobación se incrementó ante la pregunta: si "reprueba algo o mucho" el trabajo presidencial, subió de 51 a 56 puntos. 

El fracaso de las reformas estructurales, el incremento de la violencia a lo largo y ancho del País (dos asesinatos por hora) y los escándalos de corrupción en los círculos cercanos al Presidente, han terminado por hundir a su figura. 

Encendidos los focos rojos la Presidencia ha hecho de todo tratando de revertir esta realidad: anunciar la extradición del Chapo Guzmán, buscar la legalización de la mariguana y de repente, sacar de la chistera la “genial” idea de permitir el matrimonio entre personas del mismo sexo. 

No vaya usted a creer que esta iniciativa se hizo pensando en el bien común, tampoco se trata de convicciones “progresistas” de la clase gobernante, ni mucho menos de “hacerle justicia a la revolución”; se trata simple y sencillamente de un cálculo político, de números, vaya, de patadas de ahogado frente al fracaso del modelo “Peña Nieto”. Es la lógica del político mexicano, la de responder a los números y no a las necesidades reales del pueblo, la de pensar en cómo llegar bien a las próximas elecciones sin importar el desarrollo de las personas. 

  1. Porque da la espalda a la sociedad civil. 

Si de cálculo político se trata, los resultados no serán nada buenos para la Presidencia. La decisión que tomó el Presidente Enrique Peña Nieto, no sólo le da la espalda a la sociedad civil, sino que la confronta. El pasado 23 de febrero el Consejo Nacional para la Familia (CONFAMILIA) presentó la primera iniciativa ciudadana a nivel federal; Sí,  la primera, en la que justamente se pide modificar el artículo 4º Constitucional para que se reconozca el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. Más de 200 mil firmas de las 32 entidades federativas acompañaron esta iniciativa, misma que ya está en el Senado esperando ser turnada a comisiones. 

No ha habido ni un solo gesto de dialogo de la presidencia para CONFAMILIA y quienes presentaron dicha iniciativa. Por el contrario, en una lógica burda, con sesgos dictatoriales, el Presidente decide enviar al Congreso de la Unión su propia iniciativa, en el sentido contrario a la presentada por los ciudadanos a los que gobierna. ¡Vaya sensibilidad!

  1. Porque no es por los derechos humanos

Rodeado de defensores de la “diversidad sexual” -que de un momento a otro se convirtieron en aplaudidores del sistema- el Presidente Enrique Peña Nieto dijo que esta reforma reconocerá como un “derecho humano” que las personas puedan contraer matrimonio sin “discriminación alguna”. Seamos honestos, al Presidente no le interesan los Derechos Humanos, al menos, no hay razones para creerlo. No le interesaron cuando fue gobernador del Estado de México, porque durante 5 de los 6 años de su sexenio, apareció en las estadísticas como la entidad donde más se violaban los derechos fundamentales de los ciudadanos. 

No le interesan ahora siendo el jefe del Ejecutivo Federal y de ello da cuenta el estudio presentado por el Gobierno de los Estados Unidos de Norteamérica titulado Country Reports on Human Rights Practices for 2015; en el informe, que incluye 34 páginas dedicadas a México, la autoridad estadounidense expone que persisten en México gravísimos problemas en materia de derechos humanos como: La participación de militares en abusos graves como homicidios, tortura y desapariciones forzadas de ciudadanos; los asesinatos de periodistas; los secuestros y agresiones a migrantes; la impunidad; la colusión de funcionarios con el crimen organizado, entre otros. No, no es por los derechos humanos, basta pensar en Ayotzinapa y Tlatlaya para darse cuenta que este gobierno este tema, no le interesa. 

  1. Porque no representa un beneficio real para el País.

México no soporta más la demagogia de la política tradicional. La realidad por la que transita nuestro País necesita de toma de decisiones verdaderamente prioritarias que puedan sacarnos del atolladero en el que estamos metidos. En ese tenor, pretender legalizar las uniones entre personas del mismo sexo evidentemente no representa ningún beneficio real para México. Siendo honestos, hacer legal la unión homosexual no la eleva a categoría de matrimonio, sino que se está rebajando la categoría de matrimonio a una mera unión homosexual.  

Parece pues, que el gobierno toma la ruta equivocada. Sería bueno que alguien le informara al Presidente y al flamante grupo de asesores que le acompaña, que el problema de fondo de México es que ha desaparecido el tejido social. La crisis de legalidad, aunada a una profunda crisis de moralidad, ha terminado por desaparecerlo, deshilvanarlo. Y la mejor ruta, el camino más corto para reconstruir el tejido social, es el fortalecimiento de la familia, no su redefinición; La Social Science Research publicó un estudio en 2013 en el que demostraba que los países que habían decidido fortalecer el concepto de familia natural impulsando políticas públicas favorables en este sentido, tenían resultados muy positivos que abonaban directamente a la paz social y al fortalecimiento de relaciones más estables, respetuosas y duraderas. Reconstruir el tejido social, Señor Presidente, esa es la urgencia. 

  1. Porque no es un asunto de promover más libertades.

Desde hace tiempo hay una fuerte presión internacional e ideológica porque en nuestro País se reconozca una serie de “derechos” que atentan no sólo contra la idiosincrasia del pueblo mexicano, además contra la dignidad  humana. Esta agenda, ha logrado posicionarse incluso sobre los problemas verdaderamente graves que aquejan al País. Es una especie de ola “progresista”  a la que se suben medios de comunicación, periodistas, artistas (mejor dicho cantantes y actores de televisión o cine) “sin más ni más”.

Con una muy buena estrategia mediática, han ido posicionando en el colectivo social una serie de neologismos (palabras nuevas) favorables a sus intereses. Eso sí, todo con la bandera de los derechos, pues, en qué cabeza cabría negarle los derechos a las personas. Y así, hablan de derechos sexuales y reproductivos, del derecho a decidir sobre el propio cuerpo… etcétera.  Junto a la promoción de sus “derechos” han ido deconstruyendo el lenguaje, vaciando el contenido de las palabras pero dejando el “continente”, para poder hablar así de familias, de libertades, de justicia y dignidad, cuando realmente atentan contra todas ellas. 

No es pues un asunto de promover las libertades, como afirman desde presidencia, por el contrario, es una vil imposición. Estamos siendo víctimas de una de las ideologías más peligrosas de los últimos años, ideología que no tolera se disienta de ella, no soporta la crítica y a quien se atreve a cuestionarla se le califica como oscurantista, retrógrada o decimonónico. Esta ideología tiene todas las características de una dictadura que a fuerza de repeticiones e imposiciones, tergiversa la realidad, vulnera la libertad personal y esclaviza a la sociedad; de aquí su interés por modificar los programas escolares y lograr que poco a poco, niños y jóvenes vayan asumiendo como aceptable lo que atenta contra ellos. 

Ante lo absurdo de la decisión tomada por el Presidente Enrique Peña Nieto, urge que los ciudadanos asumamos nuestra responsabilidad y alcemos la voz para pedirle a la clase gobernante que atiendan los problemas verdaderamente urgentes de nuestro País. Mientras tanto, apoyemos y acompañemos la iniciativa ciudadana de CONFAMILIA, que puede ser la única vía de detener la embestida de la “ola progre”, con la que hoy, Peña Nieto ha decidido despeinarse.

Arnold Omar Jiménez Ramírez

Director de la Fundación Miguel Palomar y Vizcarra

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